Aquí estamos
glorificando estragos,
blandidores de rayos grandilocuentes,
persuasivos encantadores de serpientes
exhibidores de vísceras en vitrinas azules,
cantando salmos de amor y lujuria
melancólicos y desesperados.

Espíritus inocentes y malignos
simples víctimas del Hado
buscando belleza entre escombros.
Impúdicos confesos de intimidades
en pos de paraisos perdidos.
Nautas de Ultraversal
jugando con palabras
de imposible retorno.

Aquí estamos
esperando y temiendo
el instante fúlgido y oscuro
de un estro vertiginoso
que prenda fuego a las retinas
desvelando el enigma creador
de otra mente y otra alma
vibrando...

Morgana de palacios.

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